La lección más dura de una madre a su hijo de 10 años: le hace detener por la Policía

Estaba harta de las travesuras de su hijo tanto en casa como en la escuela y, tras varias advertencias, decidió cumplir su palabra y llamar a la Policía. Sean, de diez años, se llevó el susto de su vida cuando un agente acudió a su casa y se lo llevó esposado hasta el coche patrulla, donde permaneció algunos minutos sollozando tras las rejas que cubrían las ventanillas del vehículo. El niño ya había sido apercibido por sus profesores y familiares sobre que debía cambiar su actitud si no quería dar con sus huesos en la cárcel, pero siempre se tomaba estas palabras a la ligera consciente de que nunca se cumplirían.

Al menos, hasta que su madre –Chiquita Hill– llamó al departamento de Policía de Columbus (Estados Unidos) para explicar el problema que tenía con su hijo. “Le pedí que cuando estuvieran fuera de servicio vinieran a casa para hablar con él”, dijo Chiquita al ‘New York Daily News’ después de explicar que el profesor del niño le había dicho que Sean había sido “grosero e irrespetuoso, no escuchaba, no paraba de hablar y no hacía sus tareas”. Lejos de quedarse en una petición aislada, los agentes acudieron a su domicilio para alertar al pequeño de las consecuencias que le podría acarrear su comportamiento si seguía con ellos.

Después de que los hechos salieran a la luz, tanto Chiquita Hill como la Policía de Columbus han recibido críticas. De hecho, los responsables de la comisaría se desmarcan de la acción de sus agentes, de quien dicen que no estaban autorizados para realizar la maniobra. Sin embargo, la madre de Sean se muestra muy contenta de haber llevado a cabo su idea puesto que, según reconoce, su hijo se está portando muy bien desde el susto que se llevó. Chiquita también mostró su aprobación a la reprimenda en público que se llevó un joven manifestante en Baltimore, a quien su madre –Toya Graham– sacó de las revueltas en mitad de gritos y empujones.

 

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