El enfermo sigue en agonía

El secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray dijo que, en materia de crecimiento, vamos por la ruta correcta y que la economía mexicana se está dinamizando.

A los diez minutos, la propia SHCP bajó la estimación de crecimiento para este año.

Y todo porque, en los primeros tres meses del año, el Producto Interno Bruto (PIB) de México creció 2.5 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado.

Esa fue la única perspectiva que quiso ver el secretario de Hacienda.

Pero hay otro ángulo que también debe verse:

En los primeros tres meses, el PIB mexicano creció 0.4 por ciento respecto al trimestre inmediato anterior.

En esta visión, es el trimestre de peor crecimiento de los últimos cinco.

En los primeros tres meses del año pasado la economía mexicana creció 0.5 por ciento respecto a los tres meses anteriores; en el segundo, 0.9 por ciento; en el tercero, 0.5 y en el cuarto,
0.7 por ciento.

Por eso, la propia dependencia volvió a ajustar su estimaciones de crecimiento, por tercera vez, en lo que va del año.

Primero, en el paquete económico que envió al Congreso a finales del año pasado, pronosticó para 2015 un crecimiento de entre 3.5 y 4.5 por ciento; ya en este año, dijo que lo más seguro era entre 3.2 a 4.2 por ciento y ahora, con los resultados del primer trimestre, dice que entre 2.2 y 3.2 por ciento.

Lo cierto es que las cosas no están funcionando: la economía está, prácticamente, parada.

Por ejemplo, la actividad industrial en el mes de marzo, respecto a febrero, sencillamente, no se movió —0.0 por ciento— con una caída de 1.6 por ciento en la minería, una caída del uno por ciento en las industrias manufactureras y un crecimiento de tres por ciento en la construcción.

Si vemos el desglose de la evolución de la industria encontramos, desde luego, la tragedia en el sector petrolero, con caídas mensuales del cinco y hasta el 7.5 por ciento; con cifras negativas en el sector textil, con la industria de la madera casi parada, con la industria química con cifras negativas o con hundimiento en las industrias metálicas básicas, aunque con gran dinamismo en la fabricación de equipos de cómputo, de equipo de transporte, de muebles colchones y persianas.

Es decir, un crecimiento bajo y disparejo.

El problema es que las autoridades no reaccionan con esos datos porque prefieren engañarse con que crecimos 2.5 por ciento respecto al primer trimestre del año pasado, cuando la economía apenas si respiraba.

Hace algunos días, el propio secretario de Hacienda decía que era muy lamentable que en los últimos 30 años se hubiera crecido 2.4 por ciento promedio anual.

Pero la verdad es que es más preocupante que, en los primeros tres años del presidente Peña Nieto, se esté creciendo por debajo de ese promedio, apenas 1.9 por ciento, si este año el crecimiento es de 2.2 por ciento.

Los datos indican dos cosas:

Primero, estamos en un ambiente económico global de bajo crecimiento.

Segundo, fue un error, una muy lamentable equivocación haber hecho una Reforma Tributaria en un ambiente de bajo crecimiento.

Las reformas tributarias se aplican cuando la economía crece con vigor.

Y lo que hicieron los burócratas mexicanos del ramo económico, fue aniquilar las escasas fuentes de crecimiento con una Reforma Tributaria aplicada fuera de tiempo.

Y ahora, cuando el enfermo se siente mal, dicen que lo ven muy bien y con mucho dinamismo.

Hasta el próximo lunes con nuevas…Perspectivas.

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