Fondo de Cultura Económica, siete décadas en AL

Virginia Bautista/ Enviada
BUENOS AIRES, 25 de mayo.- La apertura del Fondo de Cultura Económica (FCE) en Argentina hace 70 años, la primera filial del sello paraestatal mexicano en el extranjero, fue la respuesta a un “fuerte movimiento estudiantil, educativo y cultural que sacudió a Latinoamérica”.

Alejandro Archain, gerente general del FCE en el país sudamericano, narra en entrevista que sólo habían transcurrido 11 años desde el nacimiento de la editorial en México, en 1934, para que el entonces director Daniel Cosío Villegas (1898-1976) decidiera dar “el primer paso de su internacionalización”.

Y pensó en Argentina, agrega, porque, al igual que México, tenía un impulso editorial importante, fortalecido en los años 30 de la pasada centuria con la llegada de los exiliados españoles, y existía en los 40 una necesidad real de publicaciones debido al crecimiento académico.

“Si bien la edición en Argentina ya venía desarrollándose desde finales del siglo XIX y principios del XX, impulsada por los impresores y libreros locales, en la década de los 30 se produjo un fuerte empuje porque se incorporó gente con experiencia que venía de España. Otro elemento que ayudó al fortalecimiento de esta industria fue el crecimiento de la alfabetización a finales del siglo XIX”, explica.

Pero, añade el editor, el factor fundamental que dio origen a la futura Argentina lectora, editora y librera fue la Reforma Universitaria en la ciudad de Córdoba de 1918, “que cambió e impulsó la vida académica no sólo en el país, sino en todo el continente, en la cual participó intensamente, y basó después su trabajo, el editor Arnaldo Orfila Reynal (1897-1997)”.

Archain cuenta que dos años más tarde, en 1921, Orfila acudió como representante de los estudiantes de la Universidad Nacional de La Plata, de donde él era alumno, a un congreso que se realizó en México.

“Y ahí conoció a Cosío Villegas y a José Vasconcelos, entonces secretario de Educación Pública, y se generó una gran amistad. Por eso, cuando deciden abrir la filial argentina piensan inmediatamente en él”, detalla sobre quien dirigió el FCE en Buenos Aires de 1945 a 1947, y además la casa matriz en México de 1948 a 1965, cuando Cosío Villegas se fue becado a Estados Unidos.

Así, los caminos de México y Argentina se estrecharon aún más, dice quien es batuta del sello aquí desde 2009. “Ha habido un camino de ida y vuelta. Con momentos donde la influencia era doble. Ante la necesidad de exilio de los argentinos en los 70, por la dictadura militar, México recibió a muchos y eso reforzó los lazos intelectuales y académicos de amistad”.

 La que más edita

Ahora, destaca Alejandro Archain, el FCE de Argentina es una de las editoriales más antiguas que se conservan aún independientes en el país. “Existen ya diez filiales del FCE en el mundo. No hay en Latinoamérica editoriales de Estado que puedan mantener una coherencia y una presencia en los países como el Fondo. Es un fenómeno único e importante”.

Detalla que la argentina es la filial que más edita, actividad que se consolidó durante la década de los 90, cuando estaba como gerente Alejandro Katz. “Tenemos más de 600 títulos publicados, y un plan editorial que comprende 30 novedades al año y unas 40 reimpresiones”.

Asegura que reparten las novedades en 50 a 50 por ciento entre autores argentinos y traducciones del francés, del alemán y del italiano. “Nuestro catálogo se nutre de autores extranjeros. Lo vendemos aquí y en Uruguay y lo exportamos a México y a las otras filiales. Estamos bien posicionados en un mercado competido”.

El editor señala que se ha editado, básicamente, en las líneas de ensayo, ciencias sociales, narrativa y poesía, aunque no en la cantidad que lo hace la casa matriz. “El perfil de las ediciones de la filial va más por el lado de las ciencias sociales. El Fondo siempre ha sido fuerte en antropología, filosofía, economía y sociología”.

Hay autores que se reimprimen permanentemente, comenta, como el economista argentino Aldo Ferrer, las obras de historia de Argentina de José Luis Romero y Luis Alberto Romero, así como la de Ernesto Lacroix.

Archain indica que desde hace dos años y medio están editando “una interesante colección de narrativa” que dirige el escritor Ricardo Piglia.

“La idea es rescatar volúmenes de narrativa, novela y cuento de la segunda mitad del siglo XX, que habían tenido poca difusión y vale la pena que los jóvenes conozcan. Son obras que tienen vigencia e integran una breve introducción de Piglia como lector”.

Están por publicar el número 13, que serán los cuentos completos de Ezequiel Martínez Estrada. “Y, en el caso de la poesía, editamos un volumen anual de una antología u obra reunida de algún poeta importante argentino”, concluye.

Un gran desafío

Tras 14 años de haber interrumpido su labor como librero, paréntesis provocado por la crisis económica de 2001, el FCE de Argentina acaba de retomar la construcción de su Centro Cultural Arnaldo Orfila que incluirá, en sus tres niveles, una librería con capacidad de exhibir 50 mil ejemplares, un auditorio, salas de exposiciones y usos múltiples y una cafetería.

Los cimientos del proyecto diseñado por el arquitecto italo-argentino Clorindo Testa (1923-2013), anunciado en 2009 y postergado durante seis años, se empezaron a levantar a principios de abril pasado en el número 4568 de la calle Costa Rica, en el barrio porteño de Palermo.

Con una inversión de 2.5 millones de dólares, aportados por la SEP, el FCE y la filial argentina, el sello paraestatal mexicano deberá competir en el país que posee el mayor número de librerías “per capita” en el mundo.

“Tener una librería propia permitirá mostrar la variedad de nuestro catálogo. Buenos Aires tiene más de 400 librerías y hay más de mil en todo el país. No tenemos temor, al contrario, es un gran desafío que nos obliga a un esfuerzo especial.

“Estamos conscientes de que hay que trabajar muy duro, porque hoy las librerías no pueden ser pasivas, sino espacios activos, de generación de actividades culturales, de foros de difusión del libro electrónico. El rol es ser un generador de actividades, talleres, desde un lugar propio”, explica Alejandro Archain.

El gerente del FCE de Argentina afirma que se calcula que en un año esté terminado el Centro Cultural Arnaldo Orfila, que llevará el nombre del editor fundador de la filial.

 

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