Game changer para el anquilosado sistema de partidos

En inglés, el término game changer se utiliza cuando un evento afecta de manera determinante el statu quo. Es difícil encontrar una traducción exacta a este término en español así que utilizaré el original en inglés para argumentar que este siete de junio podríamos ser testigos de un game changer para la democracia mexicana: me refiero al posible triunfo del candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, en la elección de gobernador de Nuevo León.

Sería una verdadera hazaña que un candidato sin estructura partidista, con menos recursos económicos y con muchos menos spots de radio y televisión, gane una gubernatura de un estado tan importante como Nuevo León, la tercera economía del país. Hoy este escenario no es utópico. De acuerdo con una encuesta en viviendas, con una muestra enorme de tres mil cien electores neoleoneses, levantada entre el 11 y el 21 de mayo por Reforma, Rodríguez Calderón estaría en el primer lugar con 31% de las intenciones de voto frente 26% de Ivonne Álvarez (PRI) y 20% de Felipe de Jesús Cantú (PAN). El margen de error es de +/- 1.8%. En la estimación del resultado de la elección con un modelo de votante probable, Rodríguez Calderón le llevaría seis puntos porcentuales de distancia a Álvarez (36% contra 30%)  y once a Cantú. Es importante señalar, sin embargo, que existen otras dos encuestas recientes con resultados muy diferentes. La de Covarrubias para SDP donde El Bronco está en segundo lugar y la de GEA-ISA donde aparece en tercero.

Todas estas encuestas se levantaron antes del jueves cuando el candidato de Movimiento Ciudadano, el exgobernador Fernando Elizondo, quien según las encuestas iba en cuarto lugar con un cuatro por ciento a 6% de las intenciones de voto, declinó a favor de El Bronco. Al parecer habrían firmado un acuerdo: en caso de ganar, Elizondo se convertiría en el chief of staff (jefe de gabinete) de Rodríguez Calderón. De esta forma se apacigua a la élite neoleonesa quien mayoritariamente apoyaba a Elizondo, de acuerdo con la encuesta de Reforma sólo entre líderes. Los grandes capitales tenían muchas dudas acerca de cómo gobernaría El Bronco en caso de ganar. Ahora cuentan con la certidumbre de tener a un exgobernador serio y responsable en la fórmula del candidato independiente.

El momentum electoral lo trae El Bronco. El “fichaje” de Elizondo le da credibilidad y le suma algunos puntos que podrían ser determinantes en el resultado final. Tendríamos, entonces, a un expriista (Rodríguez Calderón) y un expanista (Elizondo) con la posibilidad de ganarle a sus dos expartidos por medio de una inédita candidatura independiente. Se trataría de un game changer para la democracia mexicana. El mensaje sería claro y contundente: un electorado que, harto de los partidos tradicionales, le dio la espalda a sus candidatos. La mesa estaría puesta para que en 2018 aparezca un candidato independiente a la Presidencia de la República con posibilidad de ganar, tal y como habría ocurrido en Nuevo León.

¿Cómo reaccionarían los partidos frente a este game changer? ¿Serían capaces de entender el mensaje y proceder a abrir el sistema político a nuevas formas de competencia que oxigenen la democracia? ¿O, por el contrario, cerrarían filas imponiendo más regulaciones a los candidatos independientes para evitar que el fenómeno de El Bronco se reproduzca a nivel nacional o en otros estados del país?

Un tema fundamental, que hoy las autoridades electorales están discutiendo porque existen lagunas en la ley, es el tope de financiamiento de los candidatos independientes. Hay quienes, protegiendo los intereses partidistas, quieren poner una cifra muy baja donde es imposible competir. Hay también quienes entienden que, para poder competir de verdad, los independientes tienen que poder gastar la misma cantidad de dinero que los candidatos de los partidos. La actual definición del tope de financiamiento podría afectar a El Bronco: podrían anularle su eventual triunfo si le imponen una cifra muy baja que seguro ya rebasó.

El hecho es que no es nada utópico pensar que El Bronco pueda ganar. Incluso si queda en segundo lugar va a significar un evento que determinará el futuro de la democracia mexicana. Sería una fresca bocanada de oxígeno para una democracia que hoy huele a naftalina. Representaría un anhelado game changer para nuestro anquilosado sistema de partidos.

                Twitter: @leozuckermann

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