La Universidad Veracruzana decidió otorgar al periodista Jacobo Zabludovsky el Doctorado Honoris Causa; pero se echó para atrás, debido a que desde el anonimato de las redes sociales se impugnó tal decisión llamándolo “ignorante”.

TORPE OFENSA A JACOBO ZABLUDOVSKY La Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana decidió otorgar al periodista Jacobo Zabludovsky el doctorado Honoris Causa, pero se echó para atrás, debido a que desde el anonimato de las redes sociales se impugnó tal decisión llamándolo “ignorante”, a él, que es un gran lector y un escritor enterado, pulcro e inteligente. Algunos estúpidos pretendieron descalificarlo por “judío”, lo que, de ser el caso, hubiera impedido a la citada casa de estudios honrar a Einstein, Freud, Marx o Jesucristo. Otros lo tildaron de derechista, servidor del gobierno y portavoz de Televisa. Jacobo, ya se sabe, condujo el principal noticiero de la televisión durante 27 años, luego tuvo una severísima crisis de salud y por nada se salvó de la muerte. En pago a sus servicios, la empresa a la que sirvió lealmente lo puso al frente de una emisión de relleno y a su hijo Abraham lo despidió sin explicaciones, lo que movió a Jacobo a retirarse. Ya desligado de aquella empresa, Zabludovsky recordó en tono autocrítico que durante el régimen priista existía una implacable censura de los medios, especialmente de la televisión. Más importante fue que al hacerse cargo del noticiero radiofónico De una a tres, de Grupo Radio Centro, Jacobo no sólo volviera a desempeñar un sólido liderazgo informativo, sino que ejerciera con gran amplitud y solvencia la libertad de expresión que, como deberían saber sus críticos, no es un regalo de la autoridad, sino una cotidiana conquista del periodismo. En fin, que más allá de ideologías y actitudes santurronas, es un gran maestro del periodismo y, en sentido pleno, un doctor, palabra que etimológicamente significa “el que enseña”. Al recular en este asunto, la Universidad Veracruzana ha salido reprobada. LA DESTRUCCIÓN DE INMUEBLES

El pasado viernes, Excélsior denunció que la destrucción de viejas casonas avanza implacable en la Ciudad de México. Un reportaje de Arturo Páramo señala numerosos inmuebles que han sido groseramente alterados, pese a que se trata de construcciones catalogadas de los siglos XIX y XX, situadas varias de ellas en el Centro Histórico, donde se supone que hasta para cambiar una chapa hay que pedir permiso. Sin embargo, ni el gobierno capitalino ni el Instituto Nacional de Antropología e Historia ni Bellas Artes han podido detener la barbarie. Incluso, en el sexenio pasado, el propio Marcelo Ebrard, entonces, jefe de Gobierno de la capital, ordenó tirar una casa del siglo XVIII para meter ahí a comerciantes. El recurso más socorrido por los destructores es tirar el interior y dejar sólo la fachada, aunque con frecuencia, incluso, el exterior sufre modificaciones. Se procede así por interés pecuniario, por mala fe, abulia o ignorancia, pero el resultado es el mismo. Vamos perdiendo patrimonio arquitectónico y, peor todavía, señas de identidad de lo que fuimos. Y ya se sabe, un pueblo sin pasado carece de futuro.

CINE, TELEVISIÓN Y REGALÍAS

La Suprema Corte determinó la semana pasada que TV Azteca no pague regalías por la explotación de películas  mexicanas proyectadas entre 2003 y 2007 hasta, en tanto, “un tribunal colegiado en materia civil del primer circuito” emita “un nuevo dictamen, en el que las partes lleguen a un acuerdo”, en el entendido de que “la televisora y la Sociedad Mexicana de Directores Realizadores de Obras Audiovisuales deberán llegar a un acuerdo sobre el pago de regalías conforme a la ley” (La Jornada, 21/05/2015). La misma nota dice que “el tribunal colegiado será el que determine el monto que la televisora debe pagar”. Más allá del galimatías de la nota periodística, cabe decir que las regalías por la explotación de películas u obras audiovisuales no pueden ni deben acordarse únicamente con los realizadores, pues los autores de las historias originales, los adaptadores, guionistas y otros escritores, igual que los autores de la música cinematográfica, son también parte interesada en el reparto de regalías. Veremos qué dicen las sociedades autorales, a las que la Suprema Corte quiere dejar fuera.

125 MIL EUROS, POR NOVELA NEGRA

Está abierta la convocatoria para IX Premio RBA de Novela Negra, dotado con 125 mil euros, para obras escritas en cualquier idioma, pero presentadas, antes del 19 de junio de este año, en castellano o en inglés. Las obras, por supuesto, deberán ser originales, inéditas en castellano y no haber participado en otros certámenes. La extensión mínima es de 150 páginas de dos mil 100 espacios. Se deberán presentar dos originales en tamaño DIN A4, mecanografiados a doble espacio y a doble cara, perfectamente legibles y encuadernados, constando en él el nombre y apellidos del autor, su domicilio, teléfono y e-mail de contacto. Si las obras se presentan bajo un seudónimo, estos datos deberán indicarse en dos sobres aparte, que acompañarán cada uno a un original. También se podrá presentar la obra únicamente en versión digital al correo electrónico premionovelanegra@rba.es, indicando el nombre y los apellidos del autor, su domicilio, teléfono y correo electrónico de contacto. Los originales deben ser enviados a RBA Libros, S.A., Avenida Diagonal, 189, 08018, en Barcelona, España, con la indicación “Para el IX Premio RBA de Novela Negra”. ¡Suerte!

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